Tabaco y nicotina
Pueden generar dependencia y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios y distintos tipos de cáncer. Los cigarrillos electrónicos tampoco están libres de riesgos.
Las sustancias nocivas son aquellas que pueden causar daños al organismo, al cerebro o al bienestar emocional y social de una persona.
Sus efectos dependen del tipo de sustancia, la cantidad, la frecuencia de consumo, la edad y las condiciones de salud.
Algunas sustancias tienen usos médicos legítimos, pero pueden resultar perjudiciales cuando se consumen sin supervisión profesional o de manera incorrecta.
Pueden generar dependencia y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios y distintos tipos de cáncer. Los cigarrillos electrónicos tampoco están libres de riesgos.
Afecta el juicio, la coordinación y los reflejos. Su consumo puede provocar accidentes, daños en el hígado y otros órganos, además de aumentar el riesgo de dependencia.
Consumir medicamentos sin indicación médica, tomar dosis superiores a las recomendadas o compartir recetas puede causar intoxicaciones, interacciones peligrosas y otros problemas de salud.
Sus efectos varían según la sustancia. Algunas pueden alterar la memoria, la atención, la percepción y la coordinación; también pueden provocar dependencia y problemas de salud mental.
Los efectos no se limitan al cuerpo: también pueden afectar las emociones, las relaciones y la vida cotidiana.
Problemas respiratorios, enfermedades del corazón, alteraciones del hígado y otros órganos, intoxicaciones y accidentes.
Dificultades de concentración y memoria, alteraciones del sueño y, dependiendo de la sustancia y de la persona, mayor riesgo de ansiedad u otros problemas de salud mental.
Conflictos con familiares y amistades, aislamiento, dificultades escolares y problemas para cumplir responsabilidades.
Algunas sustancias pueden producir una necesidad persistente de consumirlas, dificultando el control del consumo y la continuidad de las actividades diarias.
No todas las personas experimentan los mismos efectos, pero nadie debe asumir que el consumo está libre de riesgos.
Existen diferentes factores que pueden influir en las decisiones de una persona. Comprenderlos nos ayuda a prevenir riesgos sin juzgar a quienes consumen.
Querer encajar en un grupo o evitar sentirse excluido puede influir en las decisiones relacionadas con el consumo.
El deseo de experimentar algo desconocido puede llevar a algunas personas a probar sustancias sin conocer completamente sus riesgos.
Algunas personas intentan afrontar la ansiedad, la tristeza o situaciones difíciles mediante el consumo, aunque esto puede generar riesgos adicionales.
Convivir con personas que normalizan el consumo puede influir en la percepción de los riesgos y en las decisiones personales.
Creer que ciertas sustancias son inofensivas por ser legales o populares puede hacer que se subestimen sus posibles consecuencias.
Algunos contenidos en redes sociales y medios digitales presentan el consumo como algo atractivo o sin consecuencias.
Conocer estos factores permite prevenir riesgos, fortalecer las decisiones personales y buscar alternativas saludables para afrontar las dificultades.
Conocer los riesgos, desarrollar hábitos saludables y buscar apoyo son acciones que ayudan a proteger nuestro bienestar.
Aprender sobre los efectos reales de las sustancias y distinguir los hechos científicos de los mitos.
Practicar respuestas sencillas como «No, gracias», «No me interesa» o «Prefiero hacer otra cosa». No es necesario justificar la decisión.
Realizar actividad física, dormir lo suficiente, desarrollar pasatiempos y participar en actividades recreativas que favorezcan el bienestar.
Hablar con familiares de confianza, docentes, orientadores o profesionales de la salud ante la presión social, el estrés o las dudas sobre el consumo.
Estas medidas ayudan a reducir riesgos y a tomar decisiones responsables en distintas situaciones.
Algunas creencias sobre el consumo de sustancias pueden ser engañosas. Comparar los mitos con información real ayuda a tomar decisiones informadas.
| Mito | Realidad |
|---|---|
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MITO
«Si una sustancia es legal, no puede hacer daño». |
REALIDAD
La legalidad no determina la seguridad. El tabaco y el alcohol, por ejemplo, pueden causar daños importantes a la salud. |
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MITO
«Puedo controlar el consumo en cualquier circunstancia». |
REALIDAD
Algunas sustancias generan dependencia, y el riesgo depende de múltiples factores. La intención de controlar el consumo no garantiza que siempre sea posible. |
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MITO
«Probar una sustancia no tiene consecuencias». |
REALIDAD
Incluso un episodio de consumo puede tener consecuencias, como intoxicaciones, accidentes o reacciones inesperadas. |
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MITO
«Pedir ayuda significa ser débil». |
REALIDAD
Buscar apoyo es una medida responsable que puede facilitar la prevención y el acceso a tratamiento. |
Saber cómo actuar puede ayudar a proteger a una persona y facilitar que reciba la atención que necesita.
Si alguien presenta confusión intensa, convulsiones, dificultad para respirar o pierde el conocimiento tras consumir una sustancia, llama al servicio de emergencias.
Acompaña a la persona que se encuentre en una situación médica grave mientras llega la ayuda. Sigue las indicaciones del personal de emergencias.
No intentes contrarrestar los efectos con remedios caseros ni provoques el vómito. Espera las indicaciones de los profesionales de emergencias.
Si alguien necesita ayuda por su consumo, escucha con respeto y acompáñalo a buscar atención profesional.
El número de emergencias es el 911.Si una persona presenta señales de una emergencia médica, solicita ayuda de inmediato.
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